El zoo se encuentra en lo más alto de la montaña, pasando incluso la universidad. Y con sus pendientes, rocas y escarpadas zonas de vegetación que permite que el entorno sea la mar de natural. Además, teniendo en cuenta el clima extremo de la zona los animales tienen zonas bajo techo. Enormes cúpulas gigantescas donde elefantes, monos y demás bochornos urden mantener la misma temperatura y son suficientemente amplias como para no dar sensación de agobio.



Especial atención a Zoolino, la parte interactiva, tienen unas cabras muy monas y bastante limpias, cerdos gordos, gallinas campando a sus anchas y burros. Justo en esa zona tienen también el árbol de los chupetes donde los niños suizos que son todos rubios y grandotes, dejan sus tetes cuando se hacen grandes.
Y la tracción estrella del zoo es el Masoala, una enorme superficie cubierta que recrea un espacio tropical, un calorazo y una humedad que tira para atrás. Dentro una selva entera con cascadas, Ríos, árboles, y animales en libertad. Vamos, que vas andando y se te cruza un camaleón o miras arriba y te está vigilando un mono. Una cosa digna de ver.
Para los peques hay cosas curiosas. A parte de dos atrás de juegos y ponía bastante chulas me quedo con los toboganes. Como el zoo está lleno de desniveles siempre hay dos opciones: deshacer lo andado usar el tobogán. Por tobogán me refiero a rampa del infierno empinada a tope y muy divertida. Y por acortar me refiero a padres viendo a sus hijos en bucle repetir y repetir hasta cabe reventados de tanto subir y bajar escaleras.

El zoo de Zurich abre todos los días del año de 10 a 5 en otoño e invierno y a 5 en primavera y verano y cuesta 26 francos, unos 24€ para adultos, 18 € para adolescentes de 16 a 24 años, los niños 11€ y los menores de 6 pasan gratis.
Además tienen precios especiales para familias y abonos de temporada.
Además tienen precios especiales para familias y abonos de temporada.
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