Este verano pasamos una crisis de comer cosas "chupadas" así que las bolsitas de fruta no nos interesaron casi nada, eso sí, la versión Iogolino no la perdono. No necesita frío pero sacado de la nevera para las meriendas o de postre en el cine nos ha resultado la mar de cómodo. Tanto como los yogures que además acaban de sumar muchos nuevos sabores a la variedad existente. Con la misma peculiaridad, sin conservantes, colorantes y con el menos número de añadidos artificiales. Se pueden conservar fuera de la nevera y encima hay diferentes tamaños para las necesidades de cada momento con y sin gluten y elaborados con leche de continuación y frutas.
Lo que más triunfó y además mi madre reconoce que no conocía ara nada fueron unas galletas. Con cierre hermético que permitían una conservación perfecta, cosa que en verano se agradece porque con la humedad y el calor se queda todo muy rancio, y el osito mascota de Nestlé en cada una de ellas fue el piscolabis perfecto para la playa. Devoradas por todos los amiguetes en menos que canta un gallo, lo que prueba que estaban muy ricas y no me lo he inventado yo.
Otra cosa que probamos fueron las leches Junior o Energy. Nunca habíamos tomado este tipo de leche porque desde que pasamos a la de vaca no hemos cambiado mucho de variedad (bueno, ¿los batidos cuentan como variedad de la leche?) así que el experimento era básicamente saber si me bebería un vaso de esta leche con el mismo gusto con el que lo hago con la normal. Y la verdad es que si, la leche voló en dos días, sola, con Cola Cao o con cereales. Y si me preguntan las diferencias de sabor no se las podría decir.
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